El medidor de compuestos polares en Valencia permite comprobar de forma rápida el grado de degradación del aceite utilizado en las freidoras profesionales. Gracias a esta medición, el establecimiento puede tomar decisiones basadas en un valor concreto y no únicamente en el aspecto del aceite.
Durante el servicio diario, el aceite se somete a temperaturas elevadas, ciclos de calentamiento y contacto con diferentes alimentos. Por este motivo, su evolución puede variar incluso entre las freidoras de una misma cocina.
En BOROIL adaptamos el control a restaurantes, hoteles, bares, caterings, colectividades y otras cocinas profesionales de Valencia. Además, tenemos en cuenta la actividad de cada equipo para ofrecer una medición ajustada a las necesidades reales del negocio.
El color, el olor o el número de días de uso pueden aportar cierta información. Sin embargo, estos criterios no siempre permiten saber con precisión cuánto se ha degradado el aceite.
Por eso, la medición de compuestos polares proporciona una referencia más objetiva. De este modo, el responsable de cocina puede valorar cada freidora por separado y organizar la renovación del aceite con mayor criterio.
El servicio puede incluir:
Asimismo, los controles pueden realizarse de forma puntual o periódica. Una cocina con fritura intensiva, por ejemplo, puede necesitar comprobaciones más frecuentes que otra con un uso reducido de sus equipos.
Cada equipo puede degradar el aceite a un ritmo distinto. Por tanto, realizar una medición individual permite conocer mejor el funcionamiento real de cada cuba.
En cocinas con varios responsables, la valoración visual puede cambiar de una persona a otra. En cambio, disponer de una lectura numérica facilita que todo el equipo siga un criterio común.
Cambiar el aceite antes de tiempo puede aumentar el consumo del establecimiento. Sin embargo, prolongar su uso cuando ya presenta un deterioro elevado tampoco resulta adecuado. Gracias a la medición, es posible elegir el momento de sustitución con mayor información.
Anotar los valores obtenidos permite comparar diferentes fechas y periodos de actividad. En consecuencia, el establecimiento puede detectar tendencias y ajustar sus procedimientos de control.
En primer lugar, se identifican las freidoras que deben comprobarse y el tipo de aceite utilizado. También se tiene en cuenta el volumen de trabajo, los alimentos preparados y la frecuencia habitual de sustitución.
A continuación, se introduce la sonda del medidor en el aceite siguiendo las condiciones necesarias para obtener una lectura adecuada. El equipo muestra un valor que permite conocer el nivel aproximado de degradación.
Después, se revisan los resultados de cada freidora. De este modo, pueden detectarse diferencias relacionadas con la temperatura, el uso continuado o el tipo de producto cocinado.
Finalmente, BOROIL explica las lecturas de forma sencilla. Además, cuando se realizan controles periódicos, los datos permiten observar la evolución del aceite y organizar mejor su renovación.
BOROIL trabaja con establecimientos que necesitan controlar de manera práctica el estado de sus aceites de fritura. Por eso, la atención se adapta al número de freidoras, al horario del negocio y a la intensidad de uso.
Además, explicamos los resultados de forma clara para facilitar su incorporación a los procedimientos internos. Cuando sea necesario obtener una valoración más completa, el servicio puede complementarse con la analítica del aceite de fritura, que BOROIL realiza mediante la recogida de muestras y su estudio en un laboratorio certificado.
Entre las ventajas del servicio destacan:
Antes de solicitar este control, es habitual tener dudas sobre los valores obtenidos, el funcionamiento del equipo o la frecuencia de las mediciones. Por eso, hemos reunido algunas de las preguntas más frecuentes.
Además, no todas las cocinas trabajan en las mismas condiciones. A continuación, aclaramos varios aspectos que ayudan a comprender mejor el servicio y su utilidad en el día a día.
Son componentes que aumentan conforme el aceite se degrada debido al calor y a los sucesivos procesos de fritura. Por tanto, su porcentaje funciona como una referencia para valorar el estado del aceite.
La Norma de Calidad para los Aceites y Grasas Calentados, publicada en el Boletín Oficial del Estado, establece que el contenido de componentes polares debe ser inferior al 25 %.
No siempre. Algunos alimentos pueden oscurecerlo rápidamente, mientras que otros generan cambios menos visibles. Por este motivo, la medición aporta una referencia más objetiva que la observación por sí sola.
Rellena nuestro formulario de contacto o escríbenos por WhatsApp al 677 28 27 95 para solicitar información sobre nuestro servicio de medidor de compuestos polares en Valencia.
Indícanos cuántas freidoras tiene tu establecimiento, qué tipo de alimentos preparas y cómo organizas actualmente la renovación del aceite. Así podremos plantear un control adaptado al funcionamiento de tu cocina profesional.